lunes, 08 de junio de 2009
Publicado por coventina @ 23:59
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La niebla cubre las calles empedradas de la ciudad mientras todos duermen. Esta noche absorbe toda la luz de los rincones perdidos mientras mis pies me llevan lejos de ti…

Aquel silencio que me acecha desde la lejanía y que viene tras de mí, cautiva entre murallas de piedra y de leyendas antiguas. Son los fantasmas del pasado que se burlan y me señalan con el dedo…

Tiemblo por un dolor que cubre mi alma y mi corazón y es el miedo quien cautiva mis actos por la pérdida, haciéndome estremecer en un llanto sin fondo…

Te grito para pedir auxilio, pero no acudes…

Ahora son mis labios los que callan y son mis puños los que golpean sin cesar, una, otra y otras mil veces más, hasta sangrar…

Y aún así, no vienes…

Con la mirada en el cielo, espero por aquello que no pregunto…

Descalza, cubro una parte del camino para volver a retroceder…

Con los ojos cerrados, te miro…

Sin aliento, te canto…

Con todas mis fuerzas, te abrazo en el aire…

Y ahora que las palabras están olvidadas…

Sólo me quedan estas líneas escritas en la orilla…

Que con el tiempo, las olas serán las únicas de borrar.


Coventina



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